Si tienes una prensadora doméstica de aceite de girasol, sabes que el rendimiento no depende solo del equipo, sino también de cómo preparas los ingredientes y ajustas los parámetros técnicos. Según estudios realizados por institutos agrícolas europeos, una preparación adecuada puede aumentar el rendimiento hasta un 18% más en comparación con métodos tradicionales sin control.
El grado de humedad es clave. Si los granos tienen más del 8% de humedad, la presión no logrará liberar todo el aceite. Idealmente, debes secarlos a menos del 5% antes de molerlos. Una molienda fina (entre 0.5 mm y 1 mm) permite que las células se rompan mejor, facilitando la extracción. En pruebas reales, usar una trituradora de alta precisión puede aumentar el rendimiento en un 12–15%.
| Condición | Rendimiento estimado (%) |
|---|---|
| Sin secado ni trituración | 55–60 |
| Secado al 5%, triturado fino | 72–78 |
| Con temperatura controlada | 80–85 |
La temperatura ideal para prensar girasol está entre 45°C y 65°C. Por debajo de 45°C, el aceite es más viscoso y difícil de extraer; por encima de 65°C, comienzan a perderse compuestos volátiles que afectan el sabor y calidad. La presión debe ajustarse según el tipo de semilla: semillas enteras requieren presión inicial baja (30–40 bar), mientras que las trituradas necesitan 50–60 bar para maximizar la extracción sin dañar el producto.
¡Error común! Muchos usuarios aplican presión máxima desde el inicio. Esto comprime la pulpa pero no mejora el rendimiento real —en lugar de eso, reduce la vida útil del filtro y aumenta el riesgo de obstrucción.
En caso de dudas, sigue este checklist simple: