En la producción de aceites comestibles, cosméticos y lubricantes industriales, la calidad del producto final depende directamente de la eficiencia del sistema de filtración. Un componente clave que garantiza estabilidad, seguridad y cumplimiento normativo es el uso de acero inoxidable de grado alimenticio en los equipos de filtración industrial.
El alquitrán (o goma de petróleo) es un subproducto común en procesos de refinación térmica. En condiciones normales, puede acumularse en filtros convencionales, reduciendo su eficiencia hasta en un 40% después de solo 72 horas de operación continua. Sin embargo, con una estructura de filtro multicapa combinada con superficies pasivadas de acero inoxidable 304L o 316L, se logra una resistencia superior a la corrosión incluso bajo temperaturas superiores a 180°C.
Estudios realizados por la Universidad Politécnica de Cataluña muestran que los sistemas con control automático PID (Proporcional-Integral-Derivativo) pueden mantener la presión constante dentro del 5% del valor objetivo, lo que reduce el riesgo de fallos por sobrecarga y mejora la vida útil del equipo en un 30% frente a modelos manuales.
En la industria alimentaria, especialmente en la extracción de aceite de semillas como girasol o soja, los requisitos de limpieza deben cumplir con ISO 22000 y Reglamento UE 2023/2023 sobre materiales de contacto con alimentos. Los equipos con acero inoxidable de grado alimenticio permiten ciclos de lavado CIP (Clean-in-Place) sin dañar las superficies internas, asegurando una higiene total entre lotes.
Para la producción de ingredientes cosméticos, como aceites vegetales para cremas hidratantes, la eliminación de partículas menores a 5 micrones es crítica. Aquí, los sistemas con control automático de flujo y sensores de presión ofrecen una precisión de ±0.3 bar, lo que evita la contaminación cruzada y mejora la consistencia del producto final.
La clave del rendimiento sostenible no está solo en el diseño del equipo, sino en el seguimiento del ciclo de operación. Según datos de usuarios reales en plantas de aceite en Argentina y México, el uso de sensores de presión diferencial permite predecir el momento óptimo de cambio del filtro con una precisión del 92%, reduciendo costos de mantenimiento hasta en un 25% anual.
Además, el cumplimiento con ISO 9001:2015 no solo asegura calidad del proceso, sino también confianza del cliente. Empresas que documentan sus ciclos de limpieza y calibración reportan un 60% menos de reclamaciones por calidad durante el primer año de implementación.
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